A tres días de marcharme para no volver en tres meses cae en mis manos un pequeño libro que habla de la ciudad que me atrapa a diario. Todo el que vive en un lugar que no es el que le vio crecer (aunque aquí haya seguido creciendo), en algún momento siente esa desazón del emigrante, del náufrago más bien, que obligatoriamente hace suyo el lugar que habita, que desea con desesperación volver a su ciudad natal, y al mismo tiempo sabe que va a echar de menos la soledad, la independencia, lo que le ofrece el lugar que le cobija. Nunca pertenecerá del todo al ahora, pero ya ha dejado de pertenecer al ayer.
Voy a echarla de menos. Me duele separarme de ella en verano. Quizás más este año que otros, porque aquí se quedan algunos momentos vividos y no vivividos que han hecho hueco en mí.
2009-07-02 | Categoría: Detalles, Canon_Powershot_A520