En cualquier programa de noticias resulta cada vez más habitual el intercalado de cuñas publicitarias con noticias reales. Y no me estoy refiriendo a los anuncios correctamente marcados, sino a aquéllos que son astutamente camuflados como noticia.
Ayer le tocó el turno a Amaral, quienes, por si aún no lo sabéis (es ironía), van a sacar un nuevo disco. Lo de ayer fue, simplemente, el punto de partida de una campaña publicitaria de un grupo que, precisamente, no se caracteriza por su falta de ventas y popularidad (luego nos vendrán diciendo que la piratería es la que impide que los grupos noveles se den a conocer).
Soy bastante alérgico, de por sí, a las campañas publicitarias de cualquier artista, como las que suelen acompañar a los discos y giras de, por ejemplo, Alejandro Sanz, Estopa, o La Oreja de Van Gogh (auténticos bombardeos de Movistar, que podría ir dejando esa publicidad y dedicarse a mejorar su cobertura), o incluso las de los artistas que me gustan, como pueden los casos de Fito o Extremoduro.
Pero que nos tengamos que comer esa publicidad con un tratamiento de noticia, eso me parece un insulto, no sólo por el intento camuflado de vendernos un producto como si fuera una noticia, sino por la descarada parcialidad en la selección de las novedades musicales. Y es que, a nivel nacional, son siempre los mismos los únicos que generan noticia, y son, precisamente, los menos necesitados.
De todas formas, y a pesar de que son un grupo que no me gustan nada, querría dejar claro mi respeto hacia Amaral. Ellos, al fin y al cabo, hacen lo que haría cualquier grupo: aprovecharse del sistema.
Por cierto, y para terminar el rollo, David Bravo vuelve a participar en un debate sobre la “piratería”. Esta vez es en Canal Sur, mañana miércoles a las 22′20, en el programa “Mejor lo hablamos”.