La mayoría de la gente suele odiar los lunes. Sin embargo, desde hace ya muchos años, yo tengo entre ceja y ceja al dichoso martes, y no debo andar muy descaminado cuando el mismo refranero español nos lo desaconseja.
En martes, ni te cases ni te embarques
Yo suelo llevar mejor los lunes, ya que me gustan los inicios. Siempre he dicho que el primer día de trabajo (o de colegio) después de unas vacaciones no está del todo mal. Es la novedad, y tiene su punto. El problema es el segundo día, donde la novedad desaparece, y la rutina se instala de forma indefinida. Y quizá con el martes me pase algo parecido.
El caso es que, pese a esa explicación, tengo una especie de gafe personal con los martes, y hoy, como ya habréis imaginado, es uno de ellos. Y cuando el día empieza torcido, lo mejor es que se acabe cuanto antes mejor.
Buenas noches a todas.