Partamos de la base de que no me gusta Operación Triunfo. Realmente odio Operación Triunfo. Odio un concurso que sólo sirve para hacer caja a base de mensajes desde el móvil y para reconvertir la cadena de producción de artistas comerciales al más puro estilo McDonalds.
Una vez aclarada mi postura, puedo continuar mostrando mi pseudo-apoyo a Idaira, la concursante expulsada la semana pasada. ¿Y por qué? Dicen que la muchacha no canta tan bien como sus compañeros, y que ha llegado tan lejos gracias al apoyo incondicional de sus paisanos (a través de los móviles), y es por eso que prefiero que triunfe antes el patito feo que el resto de niñitos guapos.
El caso es que ahora resulta que ha habido tongo (vía Sonia Blanco). Es algo habitual en estos concursos, pero esta vez parece que se les ha ido de las manos, y desde la OMIC de La Laguna amenazan a Telecinco con perder todas sus ganancias por un extraño y sospechoso error técnico:
Mediante el transcurso de la gala, los afectados votaron a Idaira, la finalmente expulsada, pero no recibieron en su móvil ningún tipo de confirmación positiva. El mensaje que les llegaba por parte del 5557 es que “El nombre del concursante está mal escrito”.
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Desde la OMIC reclaman a Telecinco que devuelvan el dinero gastado por todos los consumidores, no sólo en ésta última edición, sino durante el transcurso del programa: “¿Si yo no obtengo un servicio hasta el final, por qué tendría que pagarlo desde el principio?”
Aunque se les ve bastante el plumero por el afán de defender a su Idaira:
La millonada que tendría que pagar Telecinco a los afectados podría salirle demasiado cara y por eso, desde la OMIC, les dan la posibilidad de repetir la gala: “Que se repitan las votaciones de la semifinal con Idaira dentro de la Academia es la otra solución que planteamos”.
Que es lo mismo que decir: “o nos devolvéis nuestro dinero, o que gane Idaira”.