O a donde más duela.
Y es que después de conocer (hace años ya) las virtudes y defectos de los famosos nukes (php-nuke, post-nuke, etc.), y optar claramente por el camino artesanal en el desarrollo web, he conocido, vía Rafa Irusta, un nuevo CMS, Joomla, que está consiguiendo tambalear los cimientos de mi pequeño mundo web artesanal.
Realmente no es nuevo. Es el CMS anteriormente conocido como Mambo, y que después de tanto tiempo, tiene un aspecto verdaderamente profesional, y con muchas características que pueden hacer que no se eche prácticamente nada de menos (quizá demasiadas, para mi gusto).
Como con cualquier CMS de este tipo, lo primero que he buscado es el código fuente que genera. Y ahí mi primera sorpresa. No usa tablas y valida.
Una vez instalado, el número de opciones mostradas es superior al que esperaba, de tal forma que resulta difícil echarlo a andar tal y como deseas. Pero realmente parece permitir una flexibilidad necesaria para el diseño de una web. No pierde el tufillo a portal/blog que tienen todos los sitios, pero eso ya queda en manos de la plantilla que se use.
Y ahora viene el dilema. ¿Merecerá la pena invertir tiempo en aprender a usarlo? Teniendo en cuenta el sistema de plantillas que usa, permitiría dedicar más tiempo al diseño (HTML y CSS) y a la personalización (Joomla), y dejar las labores de desarrollo para temas más específicos y a medida.
Y, aunque no parezca venir a cuento, igual me sirve para dejar de jugar con PHP, y empezar a pensar en Ruby on Rails.
